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domingo, 11 de diciembre de 2011

Capítulo 5


Ayer por la tarde salimos a la montaña. El viaje fue largo, pero no se hizo pesado. Estuvimos haciendo el tonto en el autobús, al menos nos sirvió para que el viaje se hiciera menos largo. Cuando por fin llegamos, cogimos cada uno sus maletas y nos fuimos al hotel. Era muy mono la verdad, con un toque rural y muy grande, nos dijeron que habitación teníamos y nos dirigimos a ésta. Las chicas estábamos separadas de los chicos, pero eran habitaciones contiguas. Desicimos las maletas y nos bajamos al recibidor. La verdad es que hace un frío que pela, menos mal que vamos abrigados y había calefacción.
Unos de los monitores nos indicó todas las instalaciones, empezando por la cocina.
-Esta es la cocina, haréis turnos para poner la mesa y recogerla- se oyeron un montón de refunfuños de desaprobación, incluído el mío- No os quejéis anda, que no es para tanto. Seguiremos por el comedor, aquí podéis relajaros cuando no estemos fuera y pasar el tiempo, ah, por cierto, hay dos ordenadores, os podéis turnar para cogerlos - a muchos se les iluminó la cara, una de ellas fue Anna- pero tratadlos con cuidado. Este es el sótano, aquí es donde está todo el equipo para salir fuera, así que no tenéis excusa diciendo que se os ha olvidado algo -dijo sonriendo, la verdad esque era muy joven, me pregunto que hace aquí- sigamos por los baños. Ahí están los baños, en la planta baja, y arriba. Y esto es básicamente todo, ahora podéis ir a dar una vuelta, a las seis todos en el comedor.
Todos nos dispersamos, yo me fuí con Anna a dar una vuelta, muchos se fueron hacia los ordenadores, incluída Anna, pero la convencí de ir luego, aunque aceptó a regañadientes. No hablamos de nada en especial, me estuvo dando la lata con David, aunque en verdad la entendía; a mí también me molestaría no poder quedar con la persona que quiero... Nos encontramos a gente por ahí, ví a Will a lo lejos, pero él no me vió, estaba con sus amigos, igualmente, luego le vería, a las seis... Ya quedaba menos, eran las cinco y media y Anna y yo nos habíamos alejado un poco, así que decidimos volver. Cuando llegamos, eran las 6 menos 10, y la gente ya empezaba a ir al comedor, ví a Will, que también me vió, me sonrió y se puso a mi lado. En seguida llegó el monitor de antes, y nos dijo lo primero que íbamos a hacer; senderismo. Estupendo. Odio el senderismo, lo veo muy aburrido, pero en fin, nos pusimos ropa cómoda, unas deportivas y fuimos a caminar. Estuvimos todos hablando entre nosotros, contando historias, chistes y tonterías. La verdad es que se hizo corto, pero acabamos agotados. Cuando llegamos al hotelito nos duchamos todos y como aún era un poco pronto, nos fuimos todos a dar una vuelta. Nos sentamos todos en círculo y la verdad es que fue genial, aunque hacía un poco de frío, pero encendimos una hoguera y estuvimos bien y lo mejor de todo es, que aún nos queda el sábado y el domingo.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Capítulo 4


-Saldremos el viernes por la tarde y volveremos el domingo por la tarde - dijo la profesora. - En las hojas que os voy a repartir ahora está toda la información necesaria y todo lo que tenéis que llevar.
Yo estaba sentada con Anna, y Will estaba sentado delante mío con un amigo suyo.
-¿Tienes ganas de ir?- Me preguntó Anna, con tono aborrecido. - Menudo coñazo, no tengo otra cosa que hacer el fin de semana que irme a la montaña a pasar frío. Que había quedado con David... la odio.
-¿Llévais un mes no? Podéis celebrarlo otro día. - le dije yo.
-Ya, pero este iba a ser nuestro fin de semana...
-Tranquila, ya verás cómo no es para tanto.
-¿Tenéis ganas de ir?- dijo el amigo de Will, que se acababan de girar los dos.
-Anna no quiere ir, y a mí la verdad es que me apetece. ¿Y vosotros qué?
-Yo sí que quiero ir, un fin de semana entero lejos de mis padres, eso no me lo pierdo.
-Depende de la gente que vaya...- dijo Will, mirándome en ese preciso momento.
Noté como me ruboricé un poco, y agaché la cabeza. En parte, mis ganas de ir también dependía de las personas que fueran, bueno, de él.
En la siguiente clase me volví a sentar con Will, no sé por qué, pero cada vez que me siento con el me pongo nerviosa, aunque me divierta con él, no puedo evitarlo y cuando sin querer nos rozamos... me dan mini infartos, es como si se me parara el corazón durante unas milésimas de segundo, me tiemblan las manos, me fallan las piernas y noto un cosquilleo que me recorre de pies a cabeza.
-Chris, ¿te pasa algo?
-¿Eh? No, nada, esque me he quedado empanada jajaja. - Me moría de la vergüenza.
Anna notó que últimamente paso mucho tiempo con Will, bueno, más que antes, y me ha preguntado al respecto.
-Oye Chris, ¿cómo es que ahora vuelves a ir con Will?
-No sé, hemos empezado a ir juntos otra vez, hablamos y eso, tampoco te creas que vamos juntos siempre...
-Bueno, lo que tu digas, pero yo que tú aprovechaba, que desde que volvéis a ir juntos te veo más, no sé, más contenta.
-Anda ya, no digas tonterías.
-Te lo digo en serio, pero bueno, tu verás. ¿Nos vemos luego vale?- Y nos despedimos.
Estuve pensando en lo que me dijo Anna, la verdad es que tenía razón, mucha razón, últimamente estaba más contenta, hasta mamá, papá y Tom me lo han notado, no me había dado cuenta hasta ahora.
En la siguiente clase no hicimos gran cosa, la tutora nos siguió hablando de la exursión a la montaña, aunque ya llevamos unos días hablando de eso. Estamos a miércoles y este viernes me voy, va a ser un viaje largo, pero creo que merecerá la pena. Me llevaré el diario, e iré apuntando todo lo que pase. Adiós.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Capítulo 3


Ya estoy cansada de lo mismo todos los malditos días, tengo un límite que está llegando a su fin.
Estoy harta de los problemas, de las discusiones... de todo. Hay veces, que me entran ganas de dejarlo todo atrás y de irme de aquí, de empezar de nuevo en otra ciudad... Me iría a Londres, llevo mucho tiempo queriendo ir, o si no, a París, o a Roma incluso... bien lejos de aquí. Seguro que todo me iría mucho mejor, pero a veces pienso en todo lo que dejaría atrás, a mi familia, a mis amigos... sé que los echaría muchísimo de menos, aunque a algunos más que a otros... Pero esque siento que me ahogo, que no puedo más y al final lo único que hago es ponerme los cascos, la música alta, y olvidarme de todo... Es un rato agradable la verdad, en el instituto estoy entretenida, y en casa, la música es lo único que me salva. Aunque hay días buenos la verdad, muy buenos, que lástima que sólo sean días y no rutinas... Pero en fin, qué le voy a hacer no hay nada perfecto ¿no? tendré que vivir con lo que me toca, menos mal que aún me quedan motivos para sonreír y ser feliz, sino, yo creo que me habría vuelto loca. Esta última semana no me ha pasado nada interesante, ha sido aburrida, como todas y plagada de exámenes, que por ahora, los apruebo sin mucha dificultad, menos mal que Anna, mi mejor amiga, me ayudó con el último que hicimos, si no, puede que ese lo hubiera suspendido. Por lo menos ya los he acabado todos y tengo un poco más de tiempo. También hablo más con Will, quién iba decir que un simple tropiezo en el pasillo iba a hacer que volviéramos como antes... ahora a veces nos sentamos juntos en clase, y me lo paso genial con él, y sé que el también... se lo noto. Por otro lado, la semana que viene mi clase se va de excursión a la montaña el fin de semana, será una excusa para alejarme de casa y pensar con claridad, y por otro lado, estaré con mis amigos y con él. Vamos a hacer senderismo y a ver no se qué de la naturaleza, no me enteré mucho porque cuando lo dijeron desconecté, una inmensa alegría recorrió mi cuerpo de pies a cabeza, fue como un rayo de sol en mitad de una tormenta, ha sido lo único bueno esta semana. Sé que no voy a olvidarla, algo dentro de mí me dice que la excursión la voy a tener muchísimo tiempo en mi mente...