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jueves, 1 de diciembre de 2011

Capítulo 3


Ya estoy cansada de lo mismo todos los malditos días, tengo un límite que está llegando a su fin.
Estoy harta de los problemas, de las discusiones... de todo. Hay veces, que me entran ganas de dejarlo todo atrás y de irme de aquí, de empezar de nuevo en otra ciudad... Me iría a Londres, llevo mucho tiempo queriendo ir, o si no, a París, o a Roma incluso... bien lejos de aquí. Seguro que todo me iría mucho mejor, pero a veces pienso en todo lo que dejaría atrás, a mi familia, a mis amigos... sé que los echaría muchísimo de menos, aunque a algunos más que a otros... Pero esque siento que me ahogo, que no puedo más y al final lo único que hago es ponerme los cascos, la música alta, y olvidarme de todo... Es un rato agradable la verdad, en el instituto estoy entretenida, y en casa, la música es lo único que me salva. Aunque hay días buenos la verdad, muy buenos, que lástima que sólo sean días y no rutinas... Pero en fin, qué le voy a hacer no hay nada perfecto ¿no? tendré que vivir con lo que me toca, menos mal que aún me quedan motivos para sonreír y ser feliz, sino, yo creo que me habría vuelto loca. Esta última semana no me ha pasado nada interesante, ha sido aburrida, como todas y plagada de exámenes, que por ahora, los apruebo sin mucha dificultad, menos mal que Anna, mi mejor amiga, me ayudó con el último que hicimos, si no, puede que ese lo hubiera suspendido. Por lo menos ya los he acabado todos y tengo un poco más de tiempo. También hablo más con Will, quién iba decir que un simple tropiezo en el pasillo iba a hacer que volviéramos como antes... ahora a veces nos sentamos juntos en clase, y me lo paso genial con él, y sé que el también... se lo noto. Por otro lado, la semana que viene mi clase se va de excursión a la montaña el fin de semana, será una excusa para alejarme de casa y pensar con claridad, y por otro lado, estaré con mis amigos y con él. Vamos a hacer senderismo y a ver no se qué de la naturaleza, no me enteré mucho porque cuando lo dijeron desconecté, una inmensa alegría recorrió mi cuerpo de pies a cabeza, fue como un rayo de sol en mitad de una tormenta, ha sido lo único bueno esta semana. Sé que no voy a olvidarla, algo dentro de mí me dice que la excursión la voy a tener muchísimo tiempo en mi mente...

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