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viernes, 14 de septiembre de 2012

Capítulo 8

-Mira que eres patosa, Chris -decía mi hermano al otro lado del teléfono sin poder evitar la risa.
-JA-JA, eres muy gracioso, cómo se nota que no te ha pasado a ti -dije intentando sonar indignada, aunque no le faltaba razón.
Ya era por la tarde y no había nadie en el salón, todos estarían durmiendo después de haber estado fuera andando sin parar. Lo prefería así, estaría más tranquila y tendría más intimidad.
-Bueno, dime, ¿qué tal las cosas por casa? -le pregunté.
-Ya sabes, como siempre, aunque el ambiente está bastante relajado -me dijo Tom- yo creo que se debe a tu ausencia, ¿eh? ja, ja, ja.
-Ya te gustaría, sabes que no puedes vivir sin mí.
-Es verdad... Moriría de hambre.
-Ja, ja, ja, ja ¿lo ves? soy necesaria en tu vida.
-¿Cuándo vuelves a casa, pitufa?
-Mañana por la mañana, iba a ser por la tarde, pero al final lo han adelantado.
-Vale, pues ya nos veremos, te quiero, fea.
-Gracias por los halagos, yo también te quiero.
Y colgó. Había pasado media desde que decidí llamar a mi casa, hablé con mi madre, mi padre y finalmente con mi hermano, él tan simpático como siempre. Aunque en realidad, los he echado de menos, me ha resultado raro no oírlos discutir por cualquier tontería... Pero en fin, mañana se acabaría esta "pequeña aventura", y tampoco es que haya pasado nada que merezca la pena así que...
Me recosté en el sofá, era bastante cómodo, la verdad y miré por la ventana. Era una vista bastante bonita, se veían montañas al fondo y pequeñas colinas más cerca, todo muy verde y con muchos árboles. Era un buen sitio si uno quería relajarse, podías tumbarte en la hierba, cerrar los ojos, dejar que el viento te dé en la cara y relajarte. Me levanté y abrí la ventana. El viento me movió el pelo hacia atrás y sentí un pequeño escalofrío. Se estaba bien, era relajante. Seguramente en otro momento podría ir, tumbarme en la hierba con el bloc de dibujo y dejar que mi mente hiciese lo que quisiera. Pero ese no era el momento.
-¿Tú no tenías la pierna mal? -reconocería la voz de Anna en cualquier sitio-. ¿Qué haces levantada?
-Eh, nada, mirar por la ventana -respondí-. ¿Y tú? Creía que dormías.
-Y lo hacía, pero me he despertado de golpe y ya no he vuelto a pegar ojo, y como no estabas he ido a buscarte.
-Ah, pues ya me has encontrado, puedes volver a la cama -le dije con tono un poco brusco.
-Ya... A ti te pasa algo.
-No me pasa nada, ¿por qué me iba a pasar algo? -le pregunté nerviosa.
-Por el tono que has usado y porque cuando te pasa algo siempre te muerdes el labio -dijo señalándome el labio.
Tenía razón. Me estaba mordiendo el labio inferior y ni si quiera me había dado cuenta. Con los nervios del momento, noté el sabor a sangre en mi boca. Había mordido demasiado fuerte. Mientras aquel sabor a metal desaparecía, decidí contarle a Anna lo que me pasaba, total, era mi mejor amiga desde siempre, le podía contar cualquier cosa.
Se lo conté todo, detalle por detalle, desde la noche anterior hasta la mañana de hoy. Me miraba atenta, sin hablar hasta que hube terminado.
-Ala, ¿en serio? Pues yo creo que le gustas -me contestó.
-Ya, pues yo creo que no -dije notando la angustia dentro de mí.
-Que sí, hazme caso, no soy tonta, veo cómo te mira -me contesta con una sonrisa-. Si eso no es que le gustas dime tú lo que es.
-¿Aprecio de amigo? -contesté después de un momento, esperé que no sonara tan estúpido como en mi cabeza.
-Bah, no digas tonterías, tú le gustas, él te gusta, ¿qué problema hay? -preguntó Anna, como si fuera la cosa más elemental del mundo.
-Pues que él ha dicho que no quiere nada conmigo, sólo amigos y ya, creo que está bastante claro el problema.
-Chris, ¡es un tío! ¡Ellos no tienen nada claro! Y para que veas que tengo razón, puedes salir con otros chicos y ver cómo reacciona -dijo Anna en tono divertido.
-Anna, no voy a salir con otro tío, no estoy ahora para eso.
-Uy, ¿por qué no? No pierdes nada, y si no, pues mira, eso que te llevas.
-No sé, tendría que pensarlo...
-Ya verás como sí. Mira, yo aprecio mucho a Will, ¿vale? También es mi amigo, pero es lo mejor que puedes hacer, no puedes quedarte tirada en un sofá el resto de tu vida. Sal, conoce a otras personas, pásatelo bien, ya verás cómo me lo agradeces -me dijo con una sonrisa en la cara.
Anna era muy cabezota cuando quería y costaba mucho hacerla cambiar de opinión cuando se le metía algo entre ceja y ceja. Aunque la verdad es que Anna me conoce mejor que nadie, quizá no pasaría nada por salir alguna vez y entretenerme un poco... Pero tendría que pensarlo.
-Suspiro, en ese momento mi cabeza iba a mil por hora- Bueno, vale, te prometo que lo pensaré.
-Lo sabía, tengo un gran poder de convicción -dijo riéndose-, lo sabes.
-Sí, sí, hipnotizada me tienes -Le sonreí.
Sí que iba a pensarlo, Anna tenía razón, no podía quedarme para siempre tumbada en un sofá deprimiéndome, aunque de todos modos era tan reciente... Era todo muy confuso.
-¿Qué hora es? -le pregunté a Anna, había perdido totalmente la noción del tiempo.
-Puff, ya son las cinco y media -dijo mirando su reloj-, a las seis hay que estar en la puerta para lo de la charla esta rara que dijeron.
-Ostras, es verdad, no me acordaba. Pues nada, vamos arriba a que me cambie -dije.
Y las dos fuimos por el pasillo hasta las escaleras que dan a las habitaciones. Anna me intentó ayudar a subir, pero la verdad es que me controlaba yo sola bastante bien. Llegamos a la puerta y entramos con intención de cambiarnos para la excursión de la tarde.

sábado, 8 de septiembre de 2012

De vuelta...

Antes que nada, quiero deciros que no había pensado continuar la historia. Por una serie de motivos había dejado el blog de lado, pero el otro día lo estuve viendo y he pensado en retomar la historia. Le he dado un "look" nuevo y tengo algunas ideas para continuar. Hay algunas cosas de los primeros capítulos que no me terminan de convencer, así que voy a ir intentando arreglarlas a lo largo de los capítulos... Nunca me terminó de llegar a "gustar" realmente, pero como me comentábais los capítulos diciendo que os gusta y pidiendo el siguiente... Me animé, así que voy a intentar seguir. Gracias por seguirme y ver mi blog, un besito :3

miércoles, 22 de febrero de 2012

Capítulo 7


Al día siguiente me desperté temprano, ya que el resto de las chicas tenían que ir a hacer senderismo por la mañana. Nos vestimos, nos arreglamos y bajamos a desayunar, obviamente me ayudaron a bajar. Cuando estábamos todos en la cocina, estuvimos hablando de lo de anoche. Al final nos inventamos todos una historia igual por lo que pudiera pasar. Mejor no arriesgarse, sino, nos la cargábamos todos. Cuando terminamos de desayunar, todos subieron a las habitaciones para coger las cosas, Anna me ayudó a subir pero yo me quedé en la habitación hasta que los demás volvieran. Fue una de las pocas cosas por las que agradecí aquel esguince... Estaba sola en la habitación, estaba un poco cansada, aunque no sé de qué. Pensaba en dormir un poco, porque hasta que el resto llegara tenía prácticamente toda la mañana. De repente oí que alguien tocaba a la puerta de la habitación, y fui a ver quién era a la pata coja. Era Will.
-Hola -me dijo sonriendo.
-Will, ¿qué haces aquí? ¿no deberías haberte ido con los demás?
-Dije que no me encontraba bien, que la cena me sentó mal. No me apetecía irme. -siguió con la sonrisa en la cara.
-Ah, bueno, pues pasa, no te quedes en la puerta. -y los dos nos sentamos.
-¿Cómo llevas la pierna?
-Ah, pues bien, no me duele mucho, esta tarde llamaré a mi casa para decírselo a mis padres.
-Ah, ¿no te importa que me quede aquí contigo, no? Esque en mi habitación me aburro mucho.
-Em, no claro, quédate aquí, así me haces compañía. -le sonreí yo.
Estuvimos hablando un largo rato, no era de ningún tema en especial, pero me lo pasé en grande e incluso se me escaparon algunas lágrimas producidas por la risa. Hubo un momento en el que nos quedamos callados, y entonces le pregunté:
-Oye Will, respecto a lo de anoche, em... -no sabía ni como terminar la frase.
-También quería hablarte de eso, lo he estado pensando mucho y, en todo este tiempo te has hecho mi mejor amiga, y te quiero mucho pero no quiero que se estropee nuestra amistad si no sale bien...
En eso momento me bloqueé. ¿Cómo me podía decir eso? Después de lo de la otra noche... yo pensaba que le gustaba, pero en fin.
-Am, eh, sí, me parece bien, parece que estamos de acuerdo jaja, tú también te has convertido en mi mejor amigo, y no quiero que nos distanciemos. -le dije sonriendo.
-Bien, me alegro de que esté todo claro entre nosotros. -y en eso momento me dió un abrazo.
Fue el mejor abrazo de mi vida, lo hizo con muchísimo cariño, al igual que yo. Estuvimos así un rato, deseaba que aquel momento no terminara nunca, pero todo lo bueno se acaba, y se tuvo que marchar.
-Bueno, me tengo que ir ya, no sea que alguien vea que no estoy en la habitación. -me sonrió y me dió un beso en la frente.- Nos vemos luego.
-Adiós. -fue lo único que fuí capaz de decir.
Me tumbé en la cama, una lágrima acababa de rozar mi mejilla y la quité enseguida. Entonces, después de un rato, cerré los ojos y me dormí.



lunes, 9 de enero de 2012

Capítulo 6


La noche del viernes fue muy larga, estuvimos hasta las tantas hablando y haciendo tonterías, se nos pasó el tiempo volando. De repente, oímos un ruido que venía del hotel: uno de los monitores, pero no era el que nos enseñó el hotel, éste tenía cara de mala leche y era más mayor. Nos acordamos de lo que nos dijo el monitor: A las 10 como máximo todos dentro, no quiero que ninguno de vosotros esté tan tarde por ahí fuera, como os vea quebrantando las normas, os la cargáis. No lo dijo con mala intención, pero lo decía en serio. Miramos el reloj, era la una y cuarto. No nos vieron salir porque no había nadie y los profesores nos habían visto en nuestros cuartos. La verdad esque esperamos a que todos los profesores y monitores se fueran para irnos nosotros fuera del hotel.
-Vale, la hemos cagado -dije yo en un susurro- como nos pillen la llevamos clara.
- No nos pillarán -dijo Lewis, capitán del equipo de fútbol del instituto, siempre lleva la iniciativa- ahora, vámonos allí, nos escondemos hasta que pase y entramos corriendo. Será mejor que entremos por grupos.
Nos dividimos en grupos de una cinco personas, y entraríamos por turnos. Primero entró el grupo de Lewis, luego entró el de Sam, después el de Taylor, luego el de el amigo de Will, en el que iba él, y por último, el grupo en el que íbamos Anna y yo. Fueron entrando todos sin problema, al grupo de Sam casi los pilla, pero al final se libraron. Conforme iban entrando, el grupo que entraría después se acercaba más, nos escondíamos detrás de un gran árbol, que está al lado de un pequeño barranco, y menos mal que es pequeño, porque cuando entró el grupo de Will, que debío entrar muy rápido, porque no le ví, fuimos corriendo todos como locos, pero no se dieron cuenta de que tropecé y me caí por el barranco hasta abajo. Me quedé un rato ahí, aturdida y dolorida, no podía mover la pierna. De repente, oí unos pasos que cada vez se acercaban más hacía donde me encontraba, pensé que sería Anna, o puede que fuera algún monitor que nos hubiera visto entrar, pero no, no eran ninguno de los dos. Era Will.
-¡Chris! ¿Estás bien? ¿Qué te ha pasado? Dios, pero si estás sangrando, deja que te ayude.
-¿Will? ¿qué haces aquí? ¿no deberías haber entrado ya con el resto? -le dije sentándome en el suelo, poniéndome la mano en la cabeza, por la parte que sangraba, seguía aturdida.
-Ví que nos habíamos dejado cosas allí, y no habría sido agradable que los profesores lo hubieran visto y nos hubieran echado la bronca -dijo sonriendo, con su perfecta sonrisa- ¿te duele mucho? ¿pero qué ha pasado?
-No lo sé, íbamos todos corriendo hacía el árbol, y se ve que me tropecé y me caí por el barranco -dije, viendo la estupidez de la situación- pero tranquilo, que ya estoy mejor.
-Cómo vas a estar bien, si te sangra la cabeza -dijo sonriendo otra vez, con esa sonrisa que me derretía cada vez que la veía- deja que te ayude anda.
Cogió un kleneex, lo mojó en un poco de agua y me lo puso en la frente, en la parte donde sangraba.
-¡Ah! -dije, me dolía un montón.
-Jajajaja, si sólo es agua, exagerada.
Los dos estábamos juntos, muy juntos, sentados en el suelo a apenas escasos centímetros, podía sentir se respiración. Y no había nadie más. Nos quedamos mirándonos, sin decir nada, me perdí en sus ojos azules, como de costumbre, pero nunca los había tenido tan cerca.
-Ya no sangras -me dijo, y volví a la realidad.
-Ah, ¿de veras? que bien, muchas gracias por ayudarme, de verdad, no sé que habría hecho si hubieras llegado a estar aquí. -me sorprendí a mí misma, no me podía creer que eso hubiera salido de mi boca.
-De nada, jaja, has tenido suerte. ¿Puedes andar?
-Pues no sé, me duele bastante la pierna, creo que me he hecho un esguince en el tobillo.
-A ver, intenta ponerte de pie -dijo el incorporándose- dame la mano - le cogí de la mano para intentar pornerme de pie, pero no pude, ví las estrellas y volví a caer al suelo. Pero la cosa no quedó ahí, como estaba apoyada en Will, me caí encima suya. Él estaba tumbado en el suelo bocarriba y yo, tumbada encima de él. Ahí si que no hubo vuelta atrás, nos miramos a los ojos y poco a poco fuimos reduciendo los milímetros que nos separaban hasta que nos besamos. Fue un beso increíble, que hizo que me recoriera de pies a cabeza un escalofrío indescriptible. Dimos vueltas el uno sombre el otro, me dolía mucho la pierna, pero me dió igual. Llevaba esperando eso dos años de mi vida, no iba a dejar que un dolor me lo estropeara. Me sentí como en el cielo, nunca he sido más feliz en mi vida, de repente, no exisitía nada más, ni el dolor, ni el resto de la clase, ni el barranco, ni los profesores... nada. Sólo el y yo. Pero todo lo que sube baja, y aunque fueron los mejores minutos de mi vida, paramos. Will tenía la respiración agitada, al igual que yo, me había puesto roja, y noté que él también se había ruborizado un poco.
-Debemos volver -dijo entre bocanada y bocanada de aire - si no se preguntarán dónde nos hemos metido -dijo sonriendo.
-Tienes razón, además, será mejor que me miren el tobillo -le devolví la sonrisa.
Así que nos levantamos, esta vez sí que pude levantarme, aunque me tuvo que ayudar. Fuimos andando, bueno, Will fue andando, a mí me llevó en brazos hasta el hotel, menos mal que no estábamos lejos.
Cuando llegamos, nos vió el monitor que habíamos visto todos al principio, y le dijimos que me tropecé en las escaleras.
-¿Y se puede saber qué hacías en las escaleras a estas horas? -dijo con cara de pocos amigos.
-Fuí a por un vaso de agua. -le dije sin pensar.
-Ya... ¿y qué hacía usted jovencito?
-Yo volvía del baño, y de repente oí un ruido y fuí a ver que pasaba.
Parece increíble, pero se lo creyó todo, casi se me escapa la risita, pero conseguí aguantarme. Me examinaron el tobillo y definitivamente, era un esguince. No era muy grave, en dos semanas estaría como nueva y además, me libraba del senderismo. Will se quedó conmigo mientras me vendaban, y luego me ayudó a subir a la habitación. Todos los demás estaban en la habitación de las chicas escondidos, acababan de llegar.
-¿Se puede saber dónde os habíais metido? ¡Casi nos pillan! -dijo Anna, molesta- ¿Qué te ha pasado?
-Me he caído y me he hecho un esguince, pero serán sólo dos semanas.
-¿Y cómo te lo has hecho? -dijo con tono preocupado.
-Cuando íbamos corriendo, me resbalé y caí por el barranco.
-Oh, pobrecilla. Will, ¿qué hacías tú allí? -dijo con cara de curiosa.
-Estaba recogiendo TODO lo que dejásteis por ahí tirado para que no nos pillaran -dijo mirándolos a todos.
Estuvimos hablando un poco más, y luego cada uno nos fuimos a nuestros cuartos.