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lunes, 9 de enero de 2012

Capítulo 6


La noche del viernes fue muy larga, estuvimos hasta las tantas hablando y haciendo tonterías, se nos pasó el tiempo volando. De repente, oímos un ruido que venía del hotel: uno de los monitores, pero no era el que nos enseñó el hotel, éste tenía cara de mala leche y era más mayor. Nos acordamos de lo que nos dijo el monitor: A las 10 como máximo todos dentro, no quiero que ninguno de vosotros esté tan tarde por ahí fuera, como os vea quebrantando las normas, os la cargáis. No lo dijo con mala intención, pero lo decía en serio. Miramos el reloj, era la una y cuarto. No nos vieron salir porque no había nadie y los profesores nos habían visto en nuestros cuartos. La verdad esque esperamos a que todos los profesores y monitores se fueran para irnos nosotros fuera del hotel.
-Vale, la hemos cagado -dije yo en un susurro- como nos pillen la llevamos clara.
- No nos pillarán -dijo Lewis, capitán del equipo de fútbol del instituto, siempre lleva la iniciativa- ahora, vámonos allí, nos escondemos hasta que pase y entramos corriendo. Será mejor que entremos por grupos.
Nos dividimos en grupos de una cinco personas, y entraríamos por turnos. Primero entró el grupo de Lewis, luego entró el de Sam, después el de Taylor, luego el de el amigo de Will, en el que iba él, y por último, el grupo en el que íbamos Anna y yo. Fueron entrando todos sin problema, al grupo de Sam casi los pilla, pero al final se libraron. Conforme iban entrando, el grupo que entraría después se acercaba más, nos escondíamos detrás de un gran árbol, que está al lado de un pequeño barranco, y menos mal que es pequeño, porque cuando entró el grupo de Will, que debío entrar muy rápido, porque no le ví, fuimos corriendo todos como locos, pero no se dieron cuenta de que tropecé y me caí por el barranco hasta abajo. Me quedé un rato ahí, aturdida y dolorida, no podía mover la pierna. De repente, oí unos pasos que cada vez se acercaban más hacía donde me encontraba, pensé que sería Anna, o puede que fuera algún monitor que nos hubiera visto entrar, pero no, no eran ninguno de los dos. Era Will.
-¡Chris! ¿Estás bien? ¿Qué te ha pasado? Dios, pero si estás sangrando, deja que te ayude.
-¿Will? ¿qué haces aquí? ¿no deberías haber entrado ya con el resto? -le dije sentándome en el suelo, poniéndome la mano en la cabeza, por la parte que sangraba, seguía aturdida.
-Ví que nos habíamos dejado cosas allí, y no habría sido agradable que los profesores lo hubieran visto y nos hubieran echado la bronca -dijo sonriendo, con su perfecta sonrisa- ¿te duele mucho? ¿pero qué ha pasado?
-No lo sé, íbamos todos corriendo hacía el árbol, y se ve que me tropecé y me caí por el barranco -dije, viendo la estupidez de la situación- pero tranquilo, que ya estoy mejor.
-Cómo vas a estar bien, si te sangra la cabeza -dijo sonriendo otra vez, con esa sonrisa que me derretía cada vez que la veía- deja que te ayude anda.
Cogió un kleneex, lo mojó en un poco de agua y me lo puso en la frente, en la parte donde sangraba.
-¡Ah! -dije, me dolía un montón.
-Jajajaja, si sólo es agua, exagerada.
Los dos estábamos juntos, muy juntos, sentados en el suelo a apenas escasos centímetros, podía sentir se respiración. Y no había nadie más. Nos quedamos mirándonos, sin decir nada, me perdí en sus ojos azules, como de costumbre, pero nunca los había tenido tan cerca.
-Ya no sangras -me dijo, y volví a la realidad.
-Ah, ¿de veras? que bien, muchas gracias por ayudarme, de verdad, no sé que habría hecho si hubieras llegado a estar aquí. -me sorprendí a mí misma, no me podía creer que eso hubiera salido de mi boca.
-De nada, jaja, has tenido suerte. ¿Puedes andar?
-Pues no sé, me duele bastante la pierna, creo que me he hecho un esguince en el tobillo.
-A ver, intenta ponerte de pie -dijo el incorporándose- dame la mano - le cogí de la mano para intentar pornerme de pie, pero no pude, ví las estrellas y volví a caer al suelo. Pero la cosa no quedó ahí, como estaba apoyada en Will, me caí encima suya. Él estaba tumbado en el suelo bocarriba y yo, tumbada encima de él. Ahí si que no hubo vuelta atrás, nos miramos a los ojos y poco a poco fuimos reduciendo los milímetros que nos separaban hasta que nos besamos. Fue un beso increíble, que hizo que me recoriera de pies a cabeza un escalofrío indescriptible. Dimos vueltas el uno sombre el otro, me dolía mucho la pierna, pero me dió igual. Llevaba esperando eso dos años de mi vida, no iba a dejar que un dolor me lo estropeara. Me sentí como en el cielo, nunca he sido más feliz en mi vida, de repente, no exisitía nada más, ni el dolor, ni el resto de la clase, ni el barranco, ni los profesores... nada. Sólo el y yo. Pero todo lo que sube baja, y aunque fueron los mejores minutos de mi vida, paramos. Will tenía la respiración agitada, al igual que yo, me había puesto roja, y noté que él también se había ruborizado un poco.
-Debemos volver -dijo entre bocanada y bocanada de aire - si no se preguntarán dónde nos hemos metido -dijo sonriendo.
-Tienes razón, además, será mejor que me miren el tobillo -le devolví la sonrisa.
Así que nos levantamos, esta vez sí que pude levantarme, aunque me tuvo que ayudar. Fuimos andando, bueno, Will fue andando, a mí me llevó en brazos hasta el hotel, menos mal que no estábamos lejos.
Cuando llegamos, nos vió el monitor que habíamos visto todos al principio, y le dijimos que me tropecé en las escaleras.
-¿Y se puede saber qué hacías en las escaleras a estas horas? -dijo con cara de pocos amigos.
-Fuí a por un vaso de agua. -le dije sin pensar.
-Ya... ¿y qué hacía usted jovencito?
-Yo volvía del baño, y de repente oí un ruido y fuí a ver que pasaba.
Parece increíble, pero se lo creyó todo, casi se me escapa la risita, pero conseguí aguantarme. Me examinaron el tobillo y definitivamente, era un esguince. No era muy grave, en dos semanas estaría como nueva y además, me libraba del senderismo. Will se quedó conmigo mientras me vendaban, y luego me ayudó a subir a la habitación. Todos los demás estaban en la habitación de las chicas escondidos, acababan de llegar.
-¿Se puede saber dónde os habíais metido? ¡Casi nos pillan! -dijo Anna, molesta- ¿Qué te ha pasado?
-Me he caído y me he hecho un esguince, pero serán sólo dos semanas.
-¿Y cómo te lo has hecho? -dijo con tono preocupado.
-Cuando íbamos corriendo, me resbalé y caí por el barranco.
-Oh, pobrecilla. Will, ¿qué hacías tú allí? -dijo con cara de curiosa.
-Estaba recogiendo TODO lo que dejásteis por ahí tirado para que no nos pillaran -dijo mirándolos a todos.
Estuvimos hablando un poco más, y luego cada uno nos fuimos a nuestros cuartos.

1 comentario:

  1. Me encanta el diario, te sigo, ¿te pasarías por mi blog? Te dejo la dirección.
    http://siemprea-tulado.blogspot.com/

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